Historia

Las historias de Nintendo 64 y Super Mario 64 son inseparables

Corría el año 1996, con sus hechos históricos trascendentales. En España, Felipe González se despide de la presidencia, tras catorce años al mando; en Edimburgo nace la oveja Dolly, primer mamífero clonado a partir de una célula adulta; aparece Hotmail, el primer correo electrónico gratuito y masivo… Todas estas noticias ya han perdido su interés, pero hay una que no hemos mencionado, que se mantiene tan vigente como el primer día. Hablamos del lanzamiento más innovador de la industria del videojuego, la consola Nintendo 64, acompañada de uno de los mejores juegos de todos los tiempos: Super Mario 64.

No es la nostalgia la que dicta estas líneas, pues efectivamente, la nueva historia del fontanero marcó un hito en la industria del entretenimiento digital.

Super Mario 64 significó un salto tecnológico sin precedentes, pues es el primer mapa de mundo abierto en tres dimensiones. La experiencia iniciaba con una enorme cabeza de Mario, modelada con todo detalle en 3D, dando la bienvenida al juego. Pero no sólo los personajes asombran, sino los escenarios con una profundidad y movimiento nunca vistos hasta entonces.

Con Super Mario 64, Miyamoto trajo de vuelta al personaje más querido del mundo gamer, tras unos años de silencio en los que cedió su protagonismo a otros personajes de la saga, como el dinosaurio Yoshi. Las limitaciones técnicas de la época impidieron que Miyamoto pudiera cumplir todos sus planes, y de los 32 mapas inicialmente en desarrollo, sólo se incluyeron 15.

Pero nadie echó en falta estos mundos, porque la cantidad de misiones en cada nivel aseguraban horas de juego y diversión.

Superado el impacto inicial por la superioridad gráfica de Super Mario 64, era momento entonces de sumergirse en la historia y dejarse llevar por el llamado de la princesa Peach. Mario acude a su castillo sin imaginar que deberá superar retos inimaginables para poder rescatar a la princesa y conseguir las 120 estrellas doradas escondidas a lo largo del juego.

Afortunadamente, el renovado Mario tiene una batería de nuevos movimientos, que le permiten incluso cambiar de apariencia y convertirse en una figura etérea o metálica, según la situación lo amerite.

Para lograr la precisión requerida para estos nuevos saltos y golpes de Super Mario 64, Nintendo 64 introdujo un revolucionario mando con un stick analógico que ofrece una experiencia de juego que no ha podido ser imitada en las posteriores consolas. De hecho, si quieres acercarte a esta experiencia, deberás jugarlo en 3DS, pues ni con Wii, ni con Wii U ni con el Nintendo DS tendrás un desempeño similar.

Aunque como ya hemos dicho el apartado gráfico recibió la máxima atención de los desarrolladores, no se descuidaron tampoco los demás elementos. Kiji Kondo volvió a asumir la responsabilidad de la banda sonora, y una vez más consigue una sinfonía perfecta de música, efectos de sonido y voces. Por cierto, Charles Martinet presta su voz nuevamente a Mario, pero alcanza nuevos niveles de maestría.

Nuestro fontanero favorito avanza solo en esta aventura. Originalmente se había pensado en incluir a Luigi, pues se planteaba como un juego multijugador con pantalla dividida. Pero técnicamente resultó imposible. Sin embargo, el juego tiene un guiño para los seguidores de la saga, pero sólo lo conocen quienes han logrado recolectar las esquivas 120 estrellas. Tras lograr la hazaña se desbloquea una compuerta en las afueras del castillo que te permite saltar hasta el tejado donde te encontrarás con el bueno de Yoshi.

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